El verano ya hace días que terminó y con él, esos chapuzones refrescantes en la playa, en la piscina o en el río.
Esta semana te
propongo lo siguiente: ¡sumérgete! No importa dónde, ni cuando, es tu momento,
tú decides.
Ve a la piscina, al
jacuzzi, al mar (esta semana se presenta calurosa); y si no, compra sales de
baño, llena tu bañera y disfruta del agua! Una vez en remojo, cierra los ojos,
relájate y siente el agua en tu cuerpo.
El agua a una temperatura
alta (entre 37º y 40º) dilatará tus vasos sanguíneos y facilitará la circulación
de la sangre por todo el cuerpo, lo que a su vez, oxigenará tus músculos y los
relajará aliviando posibles dolores musculares.
Por otro lado, el
agua a baja temperatura (entre 16º y 23º) revitalizará tu cuerpo y eliminará
impurezas internas, ya que con el frío, el cuerpo reacciona internamente
produciendo calor para equilibrar la temperatura corporal. Esta reacción
térmica produce una mayor cantidad y mejor circulación de la sangre, y a su vez
una mejor distribución del calor por el cuerpo, lo que ayudará a la piel a
expulsar las impurezas por sus poros.
Así que mi consejo es
que empieces tu momento “acuático” con un buen baño en agua caliente y lo termines
con un buen remojón de agua fría, empezando por los pies y subiendo poco a poco
hasta el cuello.
Y sobre todo recuerda
que los momentos que dedicas a ti son una inversión de futuro hacía tu éxito
personal y profesional.

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